Muchos académicos tenemos la obligación de escribir artículos científicos con el fin de divulgar los resultados de nuestro trabajo de investigación. Existe un esquema convencional para ello, el IMRD (introducción, métodos, resultados y discusión). El IMRD es aceptado en cualquier disciplina y es la forma natural y simple de construir un artículo. Sin embargo, lo que muchos desconocen es que escribir un artículo va más allá de rellenar secciones, se trata de contar una historia o comunicar uno o varios mensajes trascendentales que inducen a un cambio en la percepción de los hechos que son analizados en el artículo. Es decir, se trata de ser explícitos sobre la contribución del artículo y que el lector así lo entienda.

Comunicar la contribución es particularmente difícil. El problema más frecuente que he visto en Ecuador es que muchos autores piensan que la contribución de un artículo consiste sólo en presentar resultados de una regresión (particularmente las de series de tiempo). La contribución de un artículo es más bien la combinación de resultados, interpretaciones e implicaciones.  Los resultados pueden resumirse en decir que β>0, pero muchos autores se quedan en este paso y dan allí por terminado el artículo. Las interpretaciones por su lado consisten en valorar que si, por ejemplo, la relación entre dos variables existe, entonces la hipótesis es comprobada, los hallazgos están acordes o contradicen la literatura, o la pregunta de investigación ha sido respondida. Las implicaciones finalmente llevan a explorar las aplicaciones de los resultados en un ámbito diferente al del artículo, a identificar si se abren nuevas rutas de investigación, a evaluar si las políticas públicas ahora están mejor informadas (y de qué manera), o demostrar que el artículo ha desarrollado un método empírico que mejora otros anteriores.

Si de por sí la escritura científica es difícil, aumentar el factor de la comunicación lo hace aún más. Escritores con experiencia todavía forcejean cuando se trata de armar un artículo coherente y conciso que satisfaga los estándares de revistas de alto impacto. Por tanto, ¿cuáles son las garantías de que un artículo cumpla con el deber de comunicar?

Si de por sí la escritura científica es difícil, aumentar el factor de la comunicación lo hace aún más”.

Además del IMRD existe una dimensión adicional, el ADAR (apertura, desafío, acción y resolución). El ADAR es quien controla que la comunicación y la construcción de la historia efectivamente ocurran. El ADAR consiste en desarrollar modelos, técnicas y elementos para evaluar un artículo, su escritura y su potencial de publicarse; y, sobre todo, en hacer visible el éxito o el fracaso del artículo en comunicar una historia.

La siguiente es una lista de cuestionamientos y acciones, basados en el ADAR, que sirven para evaluar si tu artículo tiene potencial:

  1. Dale tu artículo a un colega y pídele que lea la introducción, pregúntale si la entendió la primera vez, si fue agradable leerla, si las estructuras fueron simples, si se comprendió la dirección hacia dónde se supone debería ir la investigación, y si se destaca el problema que el artículo intenta resolver. Basta con que se responda “no” una vez para que el trabajo deba revisarse.
  2. Elige un párrafo cualquiera, ¿la última oración refleja un mensaje que te interesa que el lector se lleve? Es decir, ¿la última oración de cada párrafo puede tomar la forma de una conclusión del párrafo desarrollado? Si respondes que “no”, el flujo entre unidades está fallando.
  3. Escoge dos o tres oraciones cualesquiera, ¿el inicio de una de ellas recoge o menciona algún elemento del final de la oración anterior? Si respondes que “no”, el flujo del articulo está fallando.
  4. Elige un párrafo cualquiera, ¿puedes identificar cuál es el tema que es sujeto de análisis? ¿Cuántos temas hay? Si respondes que hay más de uno o dos, la estructura interna está fallando.
  5. Escoge otras dos o tres oraciones, ¿puedes identificar si las palabras adecuadas se ubican en posiciones de poder? Es decir, ¿esas palabras reflejan aquello que es relevante en el análisis? Si respondes que “no”, los énfasis están en los sitios equivocados.
  6. ¿Puedes mencionar alguna prueba o evidencia de que “el mundo cambió” gracias a tu artículo? Si respondes que “no”, no lo estás comunicando o el alcance de la investigación debe ajustarse según la revista que elijas para enviar.
  7. Si tuvieras que trazar un mapa desde el objetivo del artículo hasta las conclusiones, ¿sería fácil observar la dirección y las conexiones? Es decir, ¿es fácil “conectar los puntos” de tal forma que la discusión y las conclusiones sean un reflejo aproximado de la introducción? Si respondes que “no”, el artículo no tiene fluidez y es inconsistente.
  8. Entrégale tu artículo a un colega que no trabaje en tu misma área, incluso alguien que no viva en Ecuador, y pregúntale si logró entender su contribución. Si responde que “no”, hace falta más trabajo en la escritura en general.
  9. Deja el artículo de lado por una semana, ¿al volver a revisarlo tuviste que corregir menos del 1% del escrito? Si respondes que “no”, necesitas un editor.
  10. En el artículo, ¿los adjetivos o adverbios aparecen sin soporte cuantitativo? Si respondes que “no”, es probable que además de verbosidad debas revisar los juicios de valor.

Esta lista no es exhaustiva, pero es una forma de darte cuenta que comunicación y escritura no se separan, la escritura deficiente confunde la historia, la tapa e inevitablemente oscurece el artículo. Los resultados serán un posible rechazo de una revista de alto impacto y, más que nada, perder tiempo y recursos alrededor de un manuscrito que no mejorará a menos que se apliquen ciertas técnicas y modelos avanzados.

Esta lista no es exhaustiva, pero es una forma de darte cuenta que comunicación y escritura no se separan, la escritura deficiente confunde la historia, la tapa e inevitablemente oscurece el artículo”.

Por este motivo, los invitamos a capacitarse en la ESPOL para encontrar caminos y solucionar los diez problemas mencionados arriba, de tal manera que puedan aplicarse a cualquier otro artículo que escribas en tu carrera.

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Autor: Mario Andrés Fernández, Ph.D. | Instructor del Taller Avanzado de Escritura Científica.

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